viernes, 10 de junio de 2011

Teoría y Método para la función extensión (Posturas de Pierre Bourdieu y Norberto Bobbio)

















PONENCIA DEL DR. RAMÓN E. AZÓCAR A. A LAS JORNADAS DE INVESTIGACIÓN DE LA UNELLEZ

Corpus indagatorio

Desde la perspectiva de la teoría del conocimiento, el criterio metodológico se refiere al valor y significado que el investigador otorga a su diseño de indagación y a las técnicas e instrumentos que registran la información necesaria para el discernimiento acerca del tema de estudio; en el caso de la presente investigación, el valor y significado que se le ha dado al modelo crítico y al método hermenéutico-dialéctico, como vías expeditas para reconocer e interpretar un tema tan subjetivo como el de la extensión universitaria. Más aún, cuando se concentra la observación y exploración, en unidades de análisis que no tienen mayor referente de organización que el uso discrecional de estructuras funcionales en el ámbito de las universidades venezolanas, aisladas de una política coherente e integral entorno al evento de estudio extensión universitaria. Sin duda se está ante un contexto en el cual, de manera determinante, las acciones humanas se ven influenciadas por líneas de pensamiento social, político o económico, que le dan, según su momento, calificativos específicos a la ejecutoria de las denominadas actividades de extensión.

En este aspecto, se ahonda desde una perspectiva teórico-histórica en la extensión universitaria en Venezuela presentando tres disyuntivas muy definidas a partir de 1999: 1.- La extensión como una actividad extra-curricular desde la cual se cumpla un servicio comunitario; 2.- La extensión como instancia inter-institucional para la promoción de valores y principios de los miembros de la comunidad hacia el entorno social; y 3.- La extensión como la estructura organizativa de la universidad para la ejecutoria de proyectos productivo-comerciales, que garanticen beneficios a la institución ante la carencia de asignación de recursos financieros hacia la consecución de programas de investigación.

Esta realidad-diagnóstico, que se presenta de manera variable en las universidades públicas y privadas de Venezuela (en la UNELLEZ, se aprecia mayor interés hacia la concepción de una extensión comunitaria-autogestionaria; en cambio en la UNESR, se aprecia un interés hacia una extensión de servicio social, por dar un ejemplo), ha sido interpretada desde una óptica muy operativa, funcional. Ante lo cual se hace necesario profundizar su razón de ser en el marco de la realidad sociopolítica actual.

Esa realidad sociopolítica pasa por una redefinición del Estado venezolano, dado que a partir de 1999, desde los eventos que dieron cuerpo a la Asamblea Nacional Constituyente, Venezuela incursó un camino sociopolítico en condiciones distintas a los años anteriores, cambiando no sólo su fisonomía administrativa, sino sus intereses ideológicos en el plano educativo.

Para hacer más comprensible estos cambios y apreciarlos en los diferentes planos de observación y sus relaciones, teniendo una visión singular del tema de estudio y al mismo tiempo una perspectiva en conjunto, se hace necesario centrar el tema extensionista en el conocimiento social y político, como resultado de un proceso de investigación que pone en práctica una lógica de ordenar las informaciones, en un marco teórico fundamentado en las acciones humanas.

El concepto de educación está ligado a lo social y político; la socialización surge como el producto de un proceso de aprendizaje para la vida y para el contacto en la sociedad, en donde se constituye en un cuerpo doctrinario que guía las acciones que en las instituciones educativas emprenden los hombres para profundizar sus relaciones y su orden societal.

Encarando esta realidad se ha definido el proceso histórico educativo en Venezuela como un discurso educativo, precisamente por tener un sentido científico y social que ha tenido en la civilidad venezolana la educación, como eje y proceso de transformación de los valores y principios ciudadanos. Venezuela no hubiera alcanzado un 23 de enero de 1958, sin un proceso educativo que le diera instrumentos reflexivos desde donde situar sus necesidades políticas; tampoco hubiera podido digerir los acontecimientos del 27 de febrero de 1989, en donde la conciencia social tomó cauce en las calles de Caracas y las principales ciudades del país; tampoco hubiera podido apreciar en su magnitud histórica y transaccional , las acciones del 4 de febrero y 27 de noviembre de 1992, que le dieron un cambio sustancial al mapa sociopolítico venezolano.

Es decir, el proceso educativo venezolano contribuyó a formar una postura crítica y una conciencia social, a pesar de no contar con una estructura curricular y de objetivos centrada únicamente en valores humanistas, puesto que su peso específico iba enmarcado, aparte del humanismo, en la construcción de un ciudadano(a) universal y productivo individualista, ausentándose de la visión de solidaridad y desprendimiento que se ha reflejado en los textos y documentos del denominado sistema educativo bolivariano.

En este orden de ideas, se puede decir que el acercamiento a las unidades de análisis y el evento de estudio (extensión universitaria), han permitido identificar problemas fundamentales en el contexto de la educación superior que es la que cobija la función extensionista. Por ende, estos problemas en el marco de la educación superior han influido tanto en la orientación como en la concepción de la extensión en el ámbito de las universidades venezolana.

Bourdieu y Bobbio: teoría y método

Para entender con relativa propiedad esta situación, es necesario relacionar la unidad de análisis con el esquema teórico del sociólogo francés Pierre Bourdieu (1930-2002) y del filósofo italiano Norberto Bobbio (1909-2004). Bourdieu, enmarcado en la sociología como crítica de la razón, se preocupó por desarrollar el enfoque etno-sociológico, en el cual daba mayor importancia a las relaciones sociales surgida en los grupos étnicos, en los cuales no sólo identificó taxonomías sociales, sino que los combinó con el estudio de los conflictos sociales (luchas materiales) y aplicó metodología sociológica y etnológica para allanar en la realidad experiencias que le permitieran ver la esencia de las categorías sociales.

En tal sentido, es importante referir que no basta con identificar las categorías sociales, es necesario comprenderlas en el contexto de la sociedad global; y la vía para alcanzar esa comprensión es conviviendo en la heterogeneidad de relaciones que se dan en sociedad. Una de estas relaciones tiene que ver con la educación y los diversos subsistemas que desde ella se ramifican.

Bourdieu en su obra Los estudiantes y la Cultura (1964), investigación realizada al sistema escolar francés, en la cual recogiendo información a través de la técnica de cuestionario y el análisis multivariado (en el cual combina la entrevista, la observación etnográfica y el análisis comparativo), alcanza demostrar que en el éxito o fracasos escolares el factor que más influye es la herencia cultural, secundándole la necesidad de recursos económicos. Para contrarrestar esto, Bourdieu propone una pedagogía racional que vaya encaminada a minimizar el problema de las diferencias sociales y propicie un tipo de enseñanza centrada en las técnicas de trabajo intelectual, orientada precisamente a transmitir aquellas formas de pensar exigidas por la escuela y generalmente inculcadas en el medio familiar. Se trataría de este modo, en contraposición a una visión aristocrática de la docencia, de proveer al mayor número posible de individuos con el máximo de las disposiciones que componen la cultura escolar. (Vázquez García, 2002, pp.57-58)

Este esquema de interpretación crítica de Bourdieu presenta la posibilidad de relacionar las aptitudes escolares, que no se limitan al espacio de educación primaria y básica, sino que va desde el nivel medio diversificado hasta los estudios profesionales universitarios, con las actitudes económicas del capitalismo global que forman las condiciones materiales que hacen visible la desigualdad en el ámbito educativo. Este esquema parte de un cuerpo conceptual inmerso en un espacio social que se crea entorno a la valoración de hechos sociales, denominado por Bourdieu campo; el cuerpo conceptual lo integran el término capital simbólico, que identifica los símbolos de la sociedad en su proceso de transformación; espacio social, que es donde se dan las relaciones y acciones humanas; la violencia simbólica, que tiene que ver con los conflictos en las relaciones sociales y que producen crisis y por ende transformación; y el término de habitus, uno de los más conocidos del pensamiento bourdieuniano, el cual denota las formas de obrar, pensar y sentir que están originadas por la posición que una persona ocupa en la estructura social.

El capital simbólico en el cual se ha centrado la percepción de la extensión universitaria en Venezuela desde el 1999, se ha dividido en tres renglones que se le asigna el significado, al igual que Bourdieu, de volumen, estructura y trayectoria. El volumen tiene que ver con la energía social (atribuciones y capacidad humana para ejecutarlas) invertible, donde dicha energía recibe el nombre de capital y su incidencia tiene un volumen determinado que hemos considerado como las posibilidades para ejecutar la función extensionista en el rigor de una política educativa integral; la estructura se refiere a las formas diversas que puede asumir el capital, que para este caso es la extensión universitaria como función, en su relación con el entorno. La extensión toma su cuerpo y razón de ser bajo las condiciones que imponga el contexto y las orientaciones de la política educativa; esa energía social, combinada con una estructura definida de la tipología extensionista que amerita una institución de educación superior en un tiempo determinado, constituye la trayectoria. Es decir, tal cual lo expone Bourdieu en sus investigaciones, la trayectoria es el itinerario social que sigue al evento de estudio para alcanzar objetivos o metas pre-establecidas.

Este volumen, estructura y trayectoria, no determinan la estrategia que la universidad ha de seguir para la concreción de la función de extensión, sino que le da coherencia y consistencia al papel extensionista en sus ejecutorias; lo que define la estrategia es la relación particular de cada institución de educación superior con su entorno social, ya que desde esa percepción puede observar, clasificar y precisar las necesidades para las cuales es requerido el conocimiento y la técnica cuyo dominio ostentan las universidades.

En lo que respecta al espacio social, Bourdieu lo define como un espacio de relaciones de fuerza, de diferencias de potencial dependientes de la posición ocupada objetivamente…y un espacio de luchas, de tomas de posición…que pugnan por imponer la definición legítima de las situaciones y dependen de las disposiciones incorporadas por los agentes en liza. Éstos construyen la realidad social aplicando esas disposiciones, pero al mismo tiempo son conformados por la propia realidad social que engendra a esas mismas disposiciones como producto de la incorporación de la posición ocupada. (Vásquez García, 2002, p.95)

Si se lleva este constructo al evento de estudio, se parte entonces de las relaciones directas entre la universidad y la sociedad, son los elementos que constituyen el espacio social explorado y en el cual, de acuerdo a las realidades del contexto, tendrá sus características e intereses en el ámbito de la función de extensión.

Es importante referir que Bourdieu en su obra Poder, derecho y clases sociales (2000) , le asigna al capital tres aspectos fundamentales: el económico, convertido en dinero e institucionalizado como derechos de propiedad; el cultural, dividido en múltiples subsistemas que se relacionan con la institucionalidad del saber o la academia; y el social que tiene que ver con la red de relaciones institucionales encarnadas en títulos nobiliarios. Estos tres aspectos constituyen una visión crítica y cuestionadora del interés de la sociedad dominante por imponer sus decisiones y están inmersos en el volumen, estructura y trayectoria que tiene que ver con la extensión universitaria como función. Este enfoque hace de los procesos y relaciones de fuerza entre la universidad y las comunidades, un medio de cultivo de los conflictos que se presentan en la cotidianidad y que no escapan de la función extensionista, puesto que esta función gravita en relación a las acciones humanas.

La violencia simbólica, identificada por Bourdieu como esos conflictos propios en las situaciones sociales que producen crisis y por ende transformación, no tiene que ver con enfrentamiento físico o cultural alguno; se trata de identificar una forma de violencia que consiste en la imposición arbitraria de un modo histórico y socialmente particular de ser y estar en el mundo. En el caso de la presente investigación, es la imposición de orientaciones o valoraciones de la función de extensión muy distantes a las necesidades reales del entorno; y si profundizamos algo más, imposiciones que van más allá de los intereses académicos y de investigación de las propias universidades.

En este sentido hay una exposición de Pierre Bourdieu bien descriptiva de esa violencia simbólica y de cómo afecta las instituciones sociales: La ciencia …rechaza…la alternativa simplista entre la visión centralista que sitúa en los aparatos ideológicos, investidos de un poder soberano de coerción simbólica, el principio de todas las conductas y de todas las representaciones alienadas, y la visión que se puede denominar espontaneísta, y que, simple inversión de precedente, inscribe en cada uno de los dominados el principio de una sumisión sin necesidad, a veces descrita en el lenguaje de la servidumbre voluntaria, a las coacciones, a las invocaciones y a las seducciones del poder…La violencia simbólica es esa forma particular de coacción que no puede ejercerse más que con la complicidad activa -lo que no significa consciente y voluntaria- de los que sufren y que no están determinados sino en la medida en que se privan de la posibilidad de una libertad fundada en la toma de conciencia. Esta coacción tácitamente consentida se ejerce necesariamente siempre que las estructuras objetivas se encuentran con las estructuras mentales que están ajustadas a ellas… (Bourdieu, 1989, pp. 11-12)

Finalmente, aparece el concepto de habitus, el cual concentra no sólo la forma de pensar y sentir originadas en la experiencia de la estructura social, sino que es un concepto que involucra la construcción simbólica que se vale de los actores sociales para modelar la identidad y sentido social de las comunidades; en estas condiciones esto es considerado por Bourdieu como clase social y es un aditivo fundamental para entender el contexto en sus manifestaciones materiales, puesto que la “…clase no es…un dato sino un artefacto; no es una sustancia sino que se perfila diferencialmente como una distribución dinámica de propiedades por oposición a otras distribuciones dinámicas de propiedades…” (Vázquez García, 2002, p.103)

En este aspecto, el habitus viene a ser los cuerpos (incluye los actores sociales de las universidades y las comunidades) socializados que intervienen en el la dinámica de propiedades de la sociedad (necesidades e intereses) y que están investidos por las potencialidades objetivas(acciones humanas para solucionar las necesidades y satisfacer los intereses) que la sociedad ofrece, en la cual los “agentes”(actores sociales), personas que dan acción a las relaciones sociales, perciben y aprecian su rol en el espacio social, con el cumplimiento de tareas diferenciadas.

Según Bourdieu, Los condicionamientos asociados a una clase particular de condiciones de existencia producen habitus, sistemas de disposiciones duraderas y transferibles, estructuras estructuradas predispuestas para funcionar como estructuras estructurantes, es decir, como principios generadores y organizadores de prácticas y representaciones que pueden estar objetivamente adaptadas a su fin sin suponer la búsqueda de fines y el dominio expreso de las operaciones necesarias para alcanzarlos, objetivamente reguladas y reguladores sin ser el producto de la obediencia a reglas, y a la vez que todo esto, colectivamente orquestadas sin ser el producto de la acción organizadora de un director de orquesta… (1990, p.92) El habitus tiene relación con el constructo autopoiética, con el que el Niklas Luhmann (1999) , define auto producción de conocimiento en razón de la experiencia de los sujetos y sus propias reflexiones críticas. Al referirse Bourdieu a estructuras estructuradas predispuestas para funcionar como estructuras estructurantes, no es más que la adaptación de los actores sociales al contexto, orientando las tareas diferenciadas hacia el logro de objetivos ya establecidos y que ameritan voluntad política, social y cultural para lograrse. Constituye el asumir las acciones humanas desde una opción de regulación y consenso, y no del producto de la obediencia a reglas, menos aún orientado dicho proceso por la acción organizadora de un director de orquesta, puesto que las decisiones han de ser expresión de un colectivo para que dentro del campo, otro constructo de Bourdieu, los hechos sociales, tengan un peso específico.

En lo expuesto se ha concentrado la visión teorética de Pierre Bourdieu en sus procesos indagatorios de la sociedad; si bien son conceptos surgidos desde un plano sociológico, no dista de un elemento común con nuestro evento de estudio: las relaciones sociales. Por esta razón, se ha explorado, ligeramente, el pensamiento de Bourdieu y se ha establecido identidades entre sus constructos y la teoría-praxis de la educación superior a través de la observación e interpretación de la función extensión.

En cuanto al aporte de Norberto Bobbio, parte de una plataforma metodológica desde donde observar la unidad de análisis de la extensión universitaria en Venezuela; su propuesta de un método de análisis conceptual que aborde lo que a su entender son las dicotomías, en la comprensión de las disciplinas de estudio de las acciones humanas.

La obra de Bobbio es fragmentaria ; está dispersa en prólogos, ensayos académicos y de corte político-militante; Bobbio no ha sido original en cuanto a las ideas, pero sí tiene cierta originalidad en su posición distintiva en la encrucijada de tres tradiciones políticas: el liberalismo político clásico; el marxismo; y el realismo político italiano (Di Castro, 1998, p.11).

Para Bobbio hay conceptos que están ligados a la política y que son irrenunciables a esa relación. Se refiere a la educación y la cultura. Esta relación la refiere el autor en razón del “…papel que deben tener los intelectuales en la sociedad contemporánea…” (Di Castro, 1998, p.15); tradición que ha partido desde los clérigos en su adhesión a los grupos de poder en la historia de la civilidad humana, pasando por la cultura comprometida, que asume visos de una nueva manera de entender lo político dentro de la política; y aterriza en la justificación de la protesta como acción liberadora del sesgo o control que sobre lo educativo y cultural tiende a imponer las clases dominante.

En concordancia con lo expuesto, Bobbio se adentra en fórmulas metodológicas que le permitan responder cómo se ha presentado esa intención de manipulación de lo educativo y cultural, y qué vías han de ser las más expeditas para borrar de las relaciones de poder la más eficaz de las estrategias: la guerra. Ante esto expone Bobbio: "Recurrir a la fuerza es el medio tradicional y más eficaz (tradicional precisamente por su gran eficacia) de resolver los conflictos sociales. Y no basta regularlo para limitarlo y aún menos para eliminarlo, Uno de los mayores problemas de cualquier convivencia civil es el de crear instituciones que permitan resolver conflictos, sino todos los conflictos que puedan surgir en una sociedad, al menos la mayor parte, sin que sea necesario recurrir a la fuerza, más bien a la fuerza legítima, porque es la ejercida por el soberano, y legal, porque es ejercida en el ámbito de las leyes que la regulan…" (b1985, p.12)


Y esta comprensión de la realidad política contemporánea societal, no llegó a Bobbio de una elemental observación participante de los hechos sociales, sino de un discernimiento de los clásicos del pensamiento político occidental entre los que destaca Hobbes y Rousseau, y la valoración de mecanismos de análisis que le permitieran identificar y describir desde un plano sistémico, histórico y axiológico. Esta visión metodológica la identifica Bobbio como la gran dicotomía, y es precisamente en razón de ella que el autor desarrolla una cuidadosa reflexión de los clásicos. En filosofía la dicotomía se refiere al método de clasificación en que las divisiones y subdivisiones solo tienen dos partes; ello lo apreció Bobbio bajo el siguiente argumento:"Toda la historia del pensamiento político está dominada por una gran dicotomía: organicismo (holismo) e individualismo (atomismo). Aunque el movimiento no es rectilíneo, se puede decir con una cierta aproximación que el organicismo es antiguo, el individualismo es moderno…Este cambio radical del punto de partida tiene consecuencias decisivas para el nacimiento del pensamiento liberal y democrático moderno…" (Bobbio, a1985, p.32)

¿Qué permite el método dicotómico de Bobbio? Introducir en la investigación un enfoque metódico que fortalezca el tratamiento hermenéutico-dialéctico dado a la investigación. Bobbio sistematiza una amplia gama de teorías, comparando sus elementos contrapuestos y construyendo fragmentos de una teoría general de la política. Su particular estilo de investigación le hace contrastar dos universos: el verdadero, que busca identificar; y el aparente que surge de visiones hipotéticas de la realidad. Una manera simple de resumir la acción metódica de Bobbio es que parte de una definición negativa de uno de los términos a estudiar (el débil), en contraste con el otro (el fuerte); al principio se le otorga aleatoriamente calificativo de débil o fuerte a uno que otro de los términos en estudio, para así ir montando una estructura teórica que no sólo sea expresión de la racionalidad, sino el producto de la sistematización histórica del pensamiento político a través de la promoción del diálogo.

En este sentido expone Elisabetta Di Castro, En relación a las dicotomías, al principio aparece que se postulan en un sentido fuerte ya que sería la forma de estructuración de la ciencia en general; pero conforme son desplegadas en su obra, el propio autor va señalando sus limitaciones en tanto se vuelven rígidas y esquemáticas con respecto a la complejidad y riqueza de la vida política. Podemos recordar cómo los partidos políticos “no pertenecen enteramente a la sociedad civil ni al Estado”, o cómo entre los tipos ideales de las formas de gobierno “hay cien formas diversas más o menos despóticas y más o menos democráticas.”

Así, el recurso de las dicotomías es utilizado en un sentido débil como parte de una estrategia más amplia: construir las coordenadas preliminares para plantear los problemas teóricos y promover el diálogo político… (1998, pp.162-163) En lo que tiene que ver con la presente investigación, la gran dicotomía la representa: Estado-Sociedad; y Universidad-Sociedad. En ambas, las relaciones sociales juegan papel preponderante, y su desenvolvimiento se hace en un sistema social en el que la totalidad, la funcionalidad y las interrelaciones, racionalizan los hechos y los hace identificables y comprensibles. En este aspecto, y tomando conceptos del pensamiento de Bobbio, Di Castro expresa:

El sistema social sería una totalidad en la que los diversos subsistemas, diferenciados por sus funciones, se interrelacionan. Más allá de los posibles supuestos ontológicos y epistemológicos en juego, aquí nos interesa destacar el siguiente problema: parecería que el término sistema social supone y propone cierta racionalidad. Sus características y despliegue dependerían de cómo se conciben los dos principales conceptos de la definición, es decir, la interrelación de los subsistemas y la función como elemento distintivo de los mismos. (1998, p.29)


Desde esta percepción se puede inferir que Bobbio le da importancia sistémica a la relación social y no orgánica , estableciendo tres características en su acercamiento al evento de estudio desde la visión analítico-conceptual: 1.-Estar inmerso en la realidad en estudio, es decir, ser testigo del tiempo en el que se analiza determinado texto o acción humana; 2.-Hacer de la retroalimentación un proceso de revisión constante, en el cual surjan reinterpretaciones y reasignaciones en los constructos; y 3.-Construir teorías-modelo que describan la realidad, quedando como categorías mentales y no como leyes o teoremas .

Cerrando el círculo

En una palabra, se concentra en el modelo teórico de Bourdieu y en la metódica de Bobbio, el estilo de aproximación al evento de estudio para generar en el plano del esquema analítico integrado, un criterio científico de las bases teórico-filosóficas, desde sus orígenes occidentales, que fundamentan el extensionismo como conducta y teoría política educativa en Venezuela; así mismo, descifrar sus significados desde el punto de vista de los documentos y reflexiones teórico-analíticas, hasta la apreciación que el sujeto investigado le ha asignado.

En lo que tiene que ver con la construcción del modelo teórico, valga destacar ciertos elementos metodológicos en los cuales se ha vaciado la percepción del evento de estudio, intentando generar una teoría que explique cómo son los significados de la teoría política educativa que define las bases socio-educativas de la extensión universitaria en Venezuela.

En este aspecto, se aprecia primero qué se entiende por modelo teórico y bajo qué parámetros será caracterizado. El modelo, o los modelos, son “…medios para comprender lo que la teoría intenta explicar; enlaza lo abstracto con lo concreto”. (Yurén Camarena, 1980, p.57)

En la investigación, inmersa en el modelo crítico, está edificada en el marco de la teoría; una teoría que es un sistema relacional de acciones humanas que explicando sus elementos de forma fragmentaria, simplifica un conocimiento integral de los significados de los hechos sociales que han rodeado la extensión universitaria en Venezuela desde 1999 y que se traduce en una nueva tipología de las relaciones en sociedad, ya no sólo desde el ámbito de la apertura universitaria, sino desde la perspectiva de la participación ciudadana.

La participación ciudadana es, en el marco de este estudio, un proceso social y político en el cual interviene de forma dinámica la comunidad y la universidad, a través de canales de participación establecidos que tienen como meta el bienestar colectivo.

En lo que respecta al tipo de modelo teórico, esta investigación toma sus bases de un cuerpo de conocimiento que va de lo abstracto a lo concreto; lo abstracto deja ver cualidad con exclusión del sujeto, lo concreto presenta la realidad en conjugación con todos sus elementos (sujeto-objeto; sujeto-sujeto). La teoría abarca una totalidad de significados que van desde la observancia teórica de autores especializados en el tema de estudio, hasta eventos acontecidos en la dinámica social que han marcado las características de las unidades de análisis exploradas. En ese cuerpo de conocimiento hemos centrado la atención en la función extensión como modelo a explicar en razón de una realidad que la presenta enmarcada en una estructura de matices diversos según el contexto y los criterios institucionales de las diversas universidades.

En tal sentido, tomando el aporte metodológico de María Teresa Yurén Camarena (1980, pp. 53-70), el modelo teórico es de tipo formal, dado que representa la estructura idealizada del evento, la cual se supone análoga (semejante) a la existente en la realidad temporal del estudio (en las universidades nacionales y públicas venezolanas). En un esquema simple: se parte de una representación del conocimiento previo acerca del evento; se aborda un proceso de observación y análisis de contenido que devele la percepción ideal del evento; y se modela una muestra que tenga de contenido la interpretación y comprensión crítica del evento, en un contexto general que sintetice criterios conclusivos acerca del tema. (Ver Figura Nº 2)


Referencias bibliográficas


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Yurén Camarena, María Teresa (1980). Leyes, teorías y modelos. México, segunda edición, editorial Trillas, Temas básicos, área metodología de las ciencias nº 5.


*.-azocarramon1968@gmail.com

jueves, 26 de mayo de 2011

Guanare: ¡Existe!


Guanare (ciudad), es una ciudad en el centro occidente de Venezuela, capital del estado de Portuguesa. Emplazada a 183 m de altitud, en el piedemonte andino-llanero, concretamente en la divisoria de aguas de los ríos Portuguesa y Guanare. Centro administrativo estatal, tiene funciones comerciales y de servicios. Importante núcleo de atracción religiosa por las peregrinaciones a la gran basílica de Nuestra Señora de Coromoto y al cercano santuario de la misma Virgen, patrona de Venezuela. En sus actividades culturales destaca la irradiación de la Universidad Experimental de los Llanos Occidentales. Mantiene actividades agroindustriales procesadoras del maíz, tabaco, arroz, ajonjolí; silos, plantas de almacenamiento, central azucarero y aserraderos. Se fundó en 1591 con el nombre de Espíritu Santo del Valle de Goanagoanare, topónimo que derivó posteriormente al actual de Guanare. Población (2008), 162.843 habitantes.

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domingo, 3 de enero de 2010

Acerca de la Virgen de Coromoto




La Virgen de Nuestra Señora de Coromoto es la patrona de Venezuela. Es venerada tanto en la ciudad de Guanare, donde apareció hace aproximadamente 350 años, como en todo el país. En esta página le reseñaremos la historia de sus apariciones y le mostraremos los lugares donde apareció y es venerada hoy en día.

Cuando la ciudad de Guanare fue fundada, en 1591, los indígenas que habitaban en la región, los Cospes, huyeron hacia la selva en el Norte de la ciudad. Esto dificultaba la evangelización que la iglesia Católica había emprendido.

Un día de 1652, el cacique Coromoto y su mujer atravesaban una corriente de agua y vieron una Señora de extraordinaria belleza que les dijo en su idioma: "Vayan a casa de los blancos y pídanle que les eche el agua en la cabeza (el bautismo) para poder ir al cielo". Casualmente un español llamado Juan Sánchez, pasó por ahí y el Cacique Coromoto le relató lo sucedido.

Varios de los indios recibieron el bautismo, no así el Cacique quien echaba de menos la selva donde el mandaba y no tenía que obedecer. Esto lo hizo preparar su huída. Sin embargo el sábado 8 de septiembre de 1652, la virgen vuelve a aparecer en el bohío, en presencia de Coromoto, su mujer, su cuñada Isabel y un sobrino de esta. (Es, por cierto, la única vez que la Santa Virgen aparece a una familia).

El cacique coge la flecha y apunta para matarla. Como la virgen María se le acercó, Coromoto tira la flecha e intenta empujarla, pero ella desaparece, dejándole en la mano un pequeño pergamino con su imagen. El niño corrió a avisarle a Juan Sánchez, quien con dos de sus compañeros fueron al sitio de la aparición y recogieron la preciosa reliquia. Dieron parte a las autoridades civiles y eclesiásticas, quienes a pesar de no creerlo resolvieron llevar el pergamino a la Iglesia de Guanare en 1654, donde permaneció en un relicario hasta 1987, cuando fue incrustada en el pedestal de la imagen de madera que está hoy en día en el templo "Santuario Nacional Nuestra Señora de Coromoto".

El cacique Coromoto huyó a la selva, y al ver que la santísima Virgen no había logrado nada con el, permitió que lo mordiera una serpiente venenosa. Entonces volvió su corazón a Dios y comenzó a pedir el Bautismo, el cual le fue administrado por un Barinés que pasaba por ahí. Al bautizarse se convirtió en apóstol y pidió a los indios que no se separaran del misionero y que se bautizaran. Como consecuencia de esto, los indios Cospes formaron una comunidad de fieles muy fervorosa.

Hoy en día, cerca de Guanare (estado Portuguesa), en el lugar de la segunda aparición fue construido un lindo templo, el Santuario Nacional Nuestra Señora de Coromoto, el cual fue consagrado el 7 de enero de 1996, e inaugurado con la solemne Eucaristía presidida por su Santidad el Papa Juan Pablo II, el 10 de febrero de 1996.

Detrás del altar se encuentra la imagen de la virgen que mostramos a la derecha. Debajo de esta imagen está un hermosísimo relicario de oro, brillantes y perlas. Como está prohibido fotografiarlo, lamentamos no poder mostrárselo aquí.

Bibliografía:

Folletos "Breves datos históricos y reflexión sobre las apariciones de la virgen de Coromoto" y "Santuario a Nuestra Señora de Coromoto, Guanare..." disponibles en el mismo Santuario.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Ernesto Chapón nos describe lo urbano de GUANARE

Mi querido Guanare



Esta mañana, tuve la alegría de "encontrarme" con Naky y estuvimos conversando un rato de lo propio y lo ajeno. Parte de nuestra conversación giró en torno a las cosas que en particular me pierdo por vivir en éste pequeño pueblo ubicado al final de la vía entre el tercero y el cuarto mundo (¿existirá un quinto mundo?).

Le mencioné a la risueña damisela las penurias en cuanto a las cosas y actividades a las que podemos acceder acá en Guanare, pero al mismo tiempo (y lo hice a manera de autodefensa), mencioné igualmente las gracias que mi terruño posee. De ahí que se me ocurriera éste post que ahora ustedes querid@s lectores tienen ante si.

Para hacer la cuestión un poco más digerible y práctica, escribiré primero lo negativo, lo malo, las cosas que en verdad afean y me desagradan de mi pueblo natal y luego mencionaré las maravillas, las espectaculares cosas que poseemos y que vivimos, nunca jamás concebidas por humano alguno sobre la faz de éste minúsculo universo.

Guanare, lo malo:
• Los buhoneros. Las calles del centro del pueblo son intransitables, tanto para vehículos como para peatones. Hemos llegado a un grado de anarquía tal debido a estos amos del trabajo informal que ya no puede caminarse por las aceras, ahora o se camina por la calzada o no caminas. Otra cosa, no se te ocurra decirle o reclamarle algo a alguno de estos trabajadores, podrías desaparecer en cualesquiera de los muchos tenderetes y nadie más sabría de tí.
• Los choferes. No me refiero a los taxistas o transportistas públicos (ellos merecen toda una enciclopedia sobre sus mañas, argucias y excelsa manera de manejar), me refiero a la gente común y silvestre, y es que en Guanare, cada quien se detiene - no dije estaciona - donde desea, en cualquier esquina, ya sea para que alguien se baje o suba del vehículo o lo que es peor, para ponerse a conversar con cualquiera que se encuentre. No importa que detrás suyo la cola pueda superar cualquiera de las colas de la autopista Francisco Fajardo en horas pico, el chófer guanareño siempre se detendrá preguntará por los hijos, los nietos, la mujer y la querida de su interlocutor, para finalmente ofrecerle la cola (aventón) y llevárselo dándo paso al tráfico nuevamente. No importa si todo ocurre en una calle poco transitada o en una avenida congestionada, al fin y al cabo, esto es Guanare.
• Las agencias de lotería. Un centro poblado, caserío, pueblo o como quiera llamársele, NO puede crecer bajo la consigna de los triples y terminales como columna vertebral de su economía y comercio. Guanare puede ser declarada patrimonio lotérico universal en este sentido. En cada calle, a ambos lados de la acera crecen y se reproducen agencias y kioskos de lotería de todos los tipos, tamaños y colores. La gente juega día y noche, es triste, definitivamente, es triste.
• El calor. Hay quienes dicen que Maracaibo es la tierra del sol amada, bueno, Guanare es la tierra del sol calcinada, el calor aquí es insoportable, sofocante, pegajoso... Lamentablemente habrá que esperar a un invierno nuclear o que el sol se apague para que ese problemita pueda ser "solucionado".
• El cine. Hasta hace un mes y medio, teníamos dos salas de cine, ¿porqué se fue?, ¿y porqué murió?, ¿porqué el Sr. nos lo quito?, se ha ido al carajo y para poder ir yo... O como la de Atahualpa: "Tenía pero hace tiempo, ahora ya no tengo más".

Guanare, lo bueno, lo excelso, lo máximo, lo mejor...:
• Las colas (aventones). No importa donde estes, con quien andes, que hora sea o donde vayas, siempre y repito, siempre habrá algún conocid@ que pase a tu lado en su carro y amablemente te ofrezca la cola, te llevará hasta tu destino y de paso te entretenga con una conversa de lo más agradable.
• Los horarios. Sin importar a que distancia de tu hogar trabajes, sólo debes salir quince minutos antes y llegarás a tiempo. Esto se aplica para reuniones, fiestas o cualquier actividad cuya puntualidad sea de obligatorio cumplimiento. En mi caso, yo camino todos los días de mi casa a mi trabajo y sólo saldo diez minutos antes. Que metro ni que ferrocarril, vénganse a vivir acá y nunca tendrán que volver a madrugar.
• Los precios. Para dos personas: Medio kilo de carne asada en vara, un plato de yuca salcochada (busquen en el diccionario), guasacaca, choricitos criollos, queso de mano, un par de frías vestidas de garza blanca y un café para la sobremesa... Dependiendo del sitio, entre veinticinco mil y treinta mil bolívares (entre 11.60 US$ y 13.95 US$). Si comen todo eso en cualquier otra gran ciudad de Venezuela, por un mejor precio y atendidos por un mesonero que de paso es pana (amigo, camarada, compinche), me mudo. Los precios son aplicables a cualquier tipo de comida nacional o internacional, pero quise echármelas con la comidita criolla. :-P
• Los amigos y vecinos. Si alguien en Caracas, Maracay, Valencia, Barquisimeto, Maracaibo, San Cristobal o Maturín es capáz de ayudarte o regalarte algo de su tiempo (digamos que unos 15 minutos) para yudarte en cualquier problema, entonces sabré que ha ocurrido un milagro.
• La cultura 1: La Orquesta Sinfónica de los Llanos, toca gratis cada 15 días en uno de los escenarios más hermosos que puedan imaginar, la antigüa iglesia del viejo Convento de San Francisco y ahora sede del vicerectorado de la UNELLEZ.
• La cultura 2: También tenemos al Festival Internacional de Música Llanera El Silbón que ya va por su edición número 32.
• La cultura 3: Cada año (ya casi estamos en la fecha) se realiza el Festival Internacional de Teatro de Occidente, su sede principal es Guanare y cuenta con varias subsedes repartidas en todos los llanos occidentales.
• Las cervezas. Muchos dicen que Baviera posee las mejores cervezas del planeta. En mi condición sencillo venezolano con deseos de ser escritor no tengo los conocimientos técnicos para negar dicha afirmación. Sin embargo, puedo afirmar algo, las cervezas de Guanare son las más frías y las que mejor se disfrutan en la compañía de amigos, familiares y extraños. ¡Ah!, otra cosa, puedes rumbear fácilmente toda la noche con tan sólo 50 mil bolos y eso te da hasta para brindar a los panas.
• La mujeres. Debo mencionarlas porque siempre se dice que las mujeres del pueblo donde uno nace son las mejores, las más bonitas (en la fotografía Viviana Ramos, hija de una gran amiga y actual Miss Teen Globe International), las más inteligentes y un largo etcétera de lugares comunes. Además, si no las menciono se molestarían conmigo.
• Los amigos. ¿Cómo dejar de mencionar a mis panitas del alma, a mis compinches en las buenas y en las malas?. ¿Cómo decir no que aquí están quienes comparten conmigo lo bueno y lo malo, las verdes y las maduras?. Nada como los amigos de Guanare :-)

Podría seguir enumerando infinidad de encantadoras y variopintas actividades, sitios y personas, pero caería en abuso hacia ustedes que ahora leen estas líneas dedicadas a mi querida Guanare.


Fuente: http://yoernesto.blogspot.com/2006/11/mi-querido-guanare.html

lunes, 31 de agosto de 2009

RAFAEL ROBERTO GAVIDIA: El oficio escritural como excusa de vida.


 El hombre de traje gris

A cada momento voy inventando aquel hombre de traje gris que simuladamente observaba al cruzar la Plaza Bolívar de Guanare. Era un hombre de escasos cabellos y de una estatura mediana. En su traje se dejaba ver manifiestamente un pañuelo blanco. El caminar era airoso: desafiante. Impregnaba el camino con lo tosco y ruidoso de sus zapatos. Era, definitivamente, alguien que no es posible olvidar, quizá por ello hoy me lo invento cuando su notoria ausencia hace anhelarlo.

Inicié mis estudios fuera de Guanare y desde entonces no supe más del hombre de traje gris que siempre en las mañanas veía cruzar la Plaza Bolívar. Era alguien que emitía magnetismo y aunque no me observaba, siempre tendía a pensar que era a mí a quien miraba. En una noticia lamentable, a dos o tres años de mi ida de Guanare, me informan de la muerte del hombre de traje gris. Una muerte taciturna, tristemente desnudada por el sollozar de quienes le admiraban. No entendía por qué de un destino tan prematuro para un cuerpo que materializaba esperanzas y fungía como garfio de una sabiduría sensible de voces humanas. No alcanzaba moldear motivos que llevaran a desmembrar en aquella tarde sus años de esfuerzo y candidez literaria.

El hombre de traje gris fue conocido como Rafael Roberto Gavidia. Su pensamiento ha quedado disperso en artículos de opinión, en discursos de orden, en textos breves que denotan la historia local y entre aquellos que compartían, ya sea como discípulos o amigos, el gozo de oír sus palabras frescas, llenas de la majestad de los detalles y la sensibilidad. De él escribiría el poeta Víctor García Sereno: Peregrino por el rumbo hacia la sombra,/ humedad en tu rostro por el llanto, / vertiente de dolor tu alma honda,/estallido sideral tu desencanto...( Guanare, 09-07-90) Y el profesor y periodista Alfredo Portillo expresaría: “ ...Gavidia asume el papel precursor de resaltar la importancia de la Historia Regional. Ahora cuando se reconoce el valor de las historias de los pueblos, su trabajo tiene la significación que merece. Todos admiramos el esmero con que el Dr. Rafael Gavidia se dedica al estudio de los acontecimientos de naturaleza política-cultural que han venido activando la evolución de los Estados con la fijación y asentamiento definitivo de las figuras más representativas de la historia regional...”(1979)


 Gavidia filósofo

Desde un punto de vista holístico, Gavidia es un pensador filosófico. No de los que construyen grandes esquemas conceptuales, sino de los que producen filosofía de vida, de acción, del diario roce entre la palabra y los hechos. Su tendencia de pensamiento la ubicamos en la línea de ideas de José Manuel Briceño Guerrero.

Es decir, y acá cito al filósofo Juan Porras Rengel ( “Lógica del sentimiento”, Monte Avila ,Caracas, T. II,1996,págs.94-95 ), escritores que buscan la concordancia entre el concepto en sí, el concepto en mí y el contenido objetivo; logrando así que el sujeto se identifique con el aprehender del ser de los objetos, en lo que los mismos tienen de esencia.

Porras Rengel concreta : “Reafirmar esto,...la decisiva importancia de la identidad de los principios consecutivos del Ser y de los principios propios del aparato de conocimiento del sujeto, identidad esta que depende..., en lo esencial, de la pertenencia del sujeto y el objeto-ente a un mismo mundo. Al pensamiento le es posible acceder a la comprensión tanto de los entes de la esfera ideal como de la real, justo por la indicada identidad. Todo ello, además, ratifica el inapreciable valor de lo lógico , que entra tanto en la intrínseca constitución del mundo real, como en la del reino ideal, y provee al hombre de sus formas universales e inmutables, para que pueda llevar a cabo...las tareas del conocimiento”.

En una palabra, el sujeto puede asegurar, afirma Porras Rengel, dentro de ciertos límites, el éxito de los planes que traza y de las empresas que lleva a cabo en el ámbito de la realidad, merced a la vigencia de la mencionada identidad de las categorías subjetivas con las objetivas, y por la injerencia de lo lógico en ambas esferas y en la actividad humana que depende del funcionamiento del órgano del sentimiento.

Los escritos de Rafael Gavidia, son esencialmente historias de sus fantasmas internos, de su vivencia y de su constante trabajo de orfebre de la palabra. Lo entendemos como producto de una escritura automática, es decir va surgiendo espontáneamente y así lo va plasmando en el papel. Cada espacio va seguido de sensaciones que varían de acuerdo a su estado de ánimo y al efecto que esas sensaciones le causan. Así encontramos momentos de alegría, tristeza, reflexión, agonía, etc.

 Gavidia historiador

Sus palabras, en ocasión de la Convención Nacional de las Sociedades Bolivarianas de Venezuela ( Guanare, 1979), Gavidia expone reflexiones candentes acerca de nuestra historia: “...Señores, por encima de toda esa gesta heroica ( la Batalla de Carabobo) el espíritu de Bolívar volvió a esta tierra (Guanare)para sembrarse definitivamente, cuando el Padre Unda le pide la creación de un Centro de enseñanza y con profundo entusiasmo logra conseguir esta casa de estudios ( Convento de San Francisco, hoy Vice-Rectorado de la UNELLEZ-Guanare) donde moran los héroes del pensamiento , porque en Guanare, tal como lo apunta mi fraterno amigo José Joaquín Burgos, viven esos recuerdos consustanciados con su presente y en espera de que en el futuro Guanare siga siendo una cátedra, un libro, una fecunda universidad para la vida...A ustedes, maestros del pensamiento bolivariano, les invito a sentirse seguros en esta tierra en donde todos somos peregrinos, los cuales pagamos en el altar de la fe el tributo de esperanza y de todo eso que mi humilde palabra les ha removido en pos de que reconquistemos los sagrados valores del pensamiento y los opongamos con dignidad y firmeza a los que pretenden corromper el espíritu de libertad que bulle y palpita por siempre en este suelo”

Gavidia presenta una de las tantas caras de la verdad , en la cual cada persona es el cúmulo de historias y vivencias que es necesario desentrañar, pero asumiendo el espacio como símbolo.

“Mi identidad - dice J.M. Briceño Guerrero- no procede de definiciones sino del enraizamiento, del arraigo en una tradición que me alimenta. Protejo las raíces no cortadas y quiero multiplicarlas. Contra el imperio estatal uniformante quiero expresarme y ejercer el derecho a ser diferente”. ( “Discurso Salvaje”) Gavidia por su parte dice: “ La única identidad que sentimos o padecemos es la que nos imponemos”. Como se lee, Gavidia encierra en frases cortas y certeras la acción y reacción de las palabras, imponiendo un estilo directo y agudo, sin descuidar el objetivo del para qué están allí: comunicar.

Como historiador Gavidia se iba a los detalles, a esas acciones humanas que tienden a pasar desapercibidas por quien cuenta la historia. Hay una anécdota contada por el profesor Ramón Azócar Cabello, amigo de tertulia de Gavidia. Resulta que en ocasión de la celebración de la semana bolivariana, se invita a Gavidia a dar una conferencia en la Unidad Educativa Nacional “Félix Saturnino Angulo Ariza” de Guanare, acerca del encuentro entre Bolívar y Páez. Gavidia contaba que antes de conocer Páez a Bolívar, de manera personal, Páez opinaba de una manera desproporcional acerca del Libertador : “Ese tal Bolívar es una niña de papá. Blanco como la espuma, delicado. Qué va a saber ese de pelear, sólo mira y más na’...esperen a que se encuentre con este llanero, ese se va a rajá...” Cuando llega el momento y se da el encuentro, cuentan que el tigre de payara queda mudo ante la majestad del Libertador, arrodillándose de inmediato y pidiéndole la bendición.

Así expresaba Gavidia su historia, con ademanes que harían del discurso un tratado de entretenimiento y admiración, él era la viva expresión de la historia que contaba.

Con Gavidia no tuve la suerte de empaparme con su vida como quizás lo hicieron otros guanareños, pero el hecho de que expresara atención hacia los valores del hombre y su pensamiento, hicieron que le captara como un ser valeroso, rodeado de misterio; oculto tras el oficio escritural como excusa de vida.

 Gavidia anarquista

Gavidia, desde el análisis y estudio de su obra inédita, fue un pensador anarquista. Y esto lo establezco basándome en dos apreciaciones puntuales: por un lado sus ideas acerca de la libertad como principio del hombre; y por otro, por su concepción del Estado, al cual veía como un aparato improductivo para alcanzar el beneficio pleno de los ciudadanos.

El anarquismo, como teoría política, fue tomando y reciclando ideas de diversos pensadores sociales europeos ( siglo XIX) que a la postre conformaría un proyecto de vida por y para la dignidad. Este proyecto busca una esperanza de reconstrucción del sistema minado de inoperancia. Y esa inoperancia los anarquista la han definido como el Estado. Acá se empalma de idea de Gavidia al decir: “…para que la reconstrucción sea todo un triunfo es necesario borrar la inoperancia del Estado, desterrarla de todo los sistemas, no dejarla germinar más. Universalizar el cuestionamiento al Estado.” Esta idea es muy parecida a la de Trotsky con respecto al socialismo. Para éste era necesario extender las ideas socialistas y hacer al mundo participe de aquella revolución de 1917, que culminaría deponiendo el reinado zarista y surgiría imponiendo un régimen comunista de dirección política. La idea de expandir aquellas premisas de cambio y revolución, era para evitar un fracaso. Aunque la revolución triunfó, el no convencimiento internacional de sus ideas humanas y solidarias, trajo consigo la implantación de un régimen del funcionariado, y la claudicación de los poderes al no mantenerse la cohesión política dentro del Régimen ( claudicación que se dio en la década de los ochenta). Ahora bien, en el caso del pensamiento de Gavidia, esta idea o conducta política se insertaba en una posición certera y directa: “muerte al Estado”.

En cuanto a la propiedad, el sistema y sus tentáculos burocráticos, la esclavitud, el poder despótico, entre otras; Gavidia lo entendía como producto y razón de ser de un Estado manipulador, engendro del mal y del vacío. Ese “Leviatán”, ese lucifer, ese sinónimo de maldición identifica una lucha, identifica un concepto: libertad.

Un francés, de gran brillo intelectual, Agustín Hamon, interpretando el sentir de libertad humano expresaba: “ Si por libertad del ser se entiende su independencia de todo fenómeno que preceda a su existencia y su independencia de todo el medio en que vive, esta libertad no existe”.( Agustín Hamon. La Revolución a través de los siglos. Buenos Aires, 1943:113) Gavidia, siempre atento a que el juicio de la palabra dé forma a un solo nudo de verdad decía: “ cada ciudadano tiene la libertad de mentir, maldecir, suplicar, llorar, …etc.; porque es una libertad ganada por el hecho de vivir”.

 Gavidia y Borges

En el plano literario Gavidia no dejó escapar mucho de su talento. Quedan manojos de papeles amarillentos con breves anotaciones de versos, pero llamó la atención su fervor por Jorge Luis Borges. Y si ahondamos en los escritos literarios de Gavidia podemos ver reflejado al Borges intelecto.

Jorge Luis Borges (1899-1986), desarrolló una gran capacidad de sensibilidad; la relación con su madre, doña Leonor Acevedo de Borges, marcó de manera trascendental sus pasos intelectuales; se hizo hombre escribiendo y fantaseando; su primer relato, escrito a los ocho años, “La visera fatal”, es una muestra elocuente del dominio del lenguaje a través de la descripción de escenarios internos, propios de los impulsos psicológicos y los traumas depresivos de la insatisfacción. Este primer relato tuvo como inspiración un episodio del Quijote, lo admirable del esfuerzo creativo es la madurez de reflexión que demostraba tener a tan temprana edad. Otra muestra de genialidad fue la traducción de “El príncipe Feliz” , de Oscar Wilde, donde demostró una comprensión bastante aceptable del inglés y lo motivó, a sus nueve años de edad, a continuar su experiencia con otra lengua escribiendo poemas. Aunque esta última fase, la dejaría rápidamente convenciéndose de que era muy temerario explorar otras estructuras lingüísticas que no provenga de la esencia de comunicación de un hombre, puesto que el lugar donde se nace y se aprenden las primeras frases, es determinante para la edificación de un estilo propio de expresión escrita.

El pensamiento de Borges se inclina hacia el nominalismo y el realismo; su visión del mundo pertenece a una tradición que insiste en la condición arbitraria del lenguaje, en su incapacidad de dar cuenta de la multiplicidad del universo. Sus argumentos develan un espíritu ático indomable, muy al estilo de Mauthener y Wittgenstein.

Gavidia admiraba esta cosmovisión del pensamiento borgiano, por ello en un texto de Claude Mauriac, crítico y ensayista francés , subraya ( como dejando huella de que respaldaba esas ideas) : “Borges se vale de la repetición, la insistencia, una serie de mundos insertos unos en otros, una realidad que se confunde con el sueño aunque no sea una de sus virtualidades, despertares que son la entrada a otro sueño...Estos son los modos de expresión, éste es el universo de Jorge Luis Borges desde que renunció a las mitologías de arrabal...para jugar con el tiempo y con el infinito.

“Juegos que implican, ya no lo dudamos, una inmensa cultura, la posesión de numerosas mitologías y de todas las literaturas, a todo lo cual Borges añade religiones inventadas por él, obras que él se ha imaginado, que no tienen a sus ojos (y a los nuestros) ni más ni menos realidad que aquellas que aparentemente tienen una existencia más segura.” ( La aliteratura contemporánea. Madrid, Ediciones Guadarrama, 1972: 189)

Revisando un poco más el texto encontramos una nota a pie de página que nos indica: “ ¡ ojo! esto es lo que debe ser un escritor”: Borges no se amilana ante lo imposible, anda sin rodeos, aborda el camino atravesándolo, desenredando tanto las contradicciones insolubles como borrándolas , para alcanzar una verdad más allá de lo inverosímil.

El Borges que entendió Gavidia, es un Borges que ha formado una conducta de vida emblegmatizada por “un jardín y una biblioteca”. En sus relatos, dice Ana María Barrenechea ( La expresión de la irrealidad en la obra de Borges .Buenos Aires, Editorial Piados, 1967: 169), hay una forma de atacar la consistencia del universo y del hombre dentro del universo que reúne varios hilos: la filosofía idealista de Berkeley, para quien el mundo no existe fuera de la mente de los que lo perciben o de la mente divina; el platonismo, que concibe el mundo como un reflejo de los arquetipos eternos; la creencia cristiana de un Dios creador y conservador del hombre, que vive mientras el señor lo piensa; las creencias orientales de un orden puramente aparencial, en las que hasta el Nirvana deja de ser ( o de no ser); y todas las ficciones o leyendas mágicas y populares que especulan con fantasmas, con ídolos, con simulacros, con seres creados por la imaginación de los hombres, con fórmulas capaces de hacer vivir muñecos inanimados, con historias donde no se sabe si se sueña o si está despierto”.

Para Gavidia la muerte nunca fue una excusa para no vivir la vida; en Borges encontró un mundo cargado de ingenio y fantasía, invadido de utopías enfrentadas a la realidad perversa y contradictoria del universo. Gavidia expresaba que los relatos borgianos tenían conciencia plena, identificación objetiva, en donde se nos está diciendo cosas serias , pero a la vez, y aquí una expresión muy llanera, se nos está “mamando gallo”.

 Gavidia y la literatura

En una de esas visitas (hoy extrañadas) a las acogedoras librerías de la ciudad de Mérida, recuerdo haberme encontrado con un texto muy característico: “LOGOI”, Una gramática del lenguaje literario. Su autor, un joven catedrático llamado Fernando Vallejo, y el tema: un compendio de la expresión escrita en contraste con la expresión hablada. Algo así como ofrecer al lector “especializado” una extensa gama de ejemplos literarios, en diversas lenguas, a efecto de que reflexione sobre los rasgos lingüísticos que son comunes a todos los escritores y que es necesario que sean identificados para su profundización y posterior digerimiento. En una palabra, un prontuario de información para saber qué nos quiere decir un escritor ya sea con su novela, con su cuento, o con su poesía.

De este libro, que adquirí en 1990 (editorial Fondo de Cultura Económica, México,1983: 544 pág.), apenas he podido leer 66 páginas, no porque esté mal escrito o porque su enfoque es alejado de mis posibles mínimos conocimientos, sino porque recrea algo tan sencillo como lo es “echar un cuento” ,o simplemente decir algo con sentido e interés, en condiciones de estructuras lógicas rígidas. Sigue siendo un libro importante pero le veo con recelo porque aleja esa imaginación inocente que hace que sea un lector satisfecho y con instintos de poder decir algo.

La acotación al tema de lo rígido y lo expansible del lenguaje en literatura, viene como referencia al carácter crítico que Gavidia imprimía a las ideas literarias, captándolas más como depositario de expectativas, no así de esperanzas concretas. Para Gavidia la creación a través de la palabra es un esfuerzo intimo, orgásmico; nadie en el buen sentido del término puede crear sin colocar tintes, así sean diminutos, de los roces con la vida. Muy a la par de los existencialistas, el escritor está involucrado con su existencia en cada frase que construye.

Gavidia entendía la literatura como un ingrediente espiritual, en ella no hay medias tintas, escribes o no escribes, pero no es que escribes como alguien te dice, pueden sugerirte ideas, escribes lo que tú deseas escribir.

Adolfo Bioy Casares, dijera al respecto que la literatura es un milagro que surge y aparece de la mano de unos elegidos, en este caso la figura humana del escritor. Y si en algo coinciden, quienes han tenido a las letras como excusa de vida, es en que la literatura es un diálogo solitario de un ejecutante de signos hacia un universo de lectores. No falsa es la expresión de que la poesía, por nombrar un género literario, “no es del poeta sino de quien la lee”. Aquí está la “cosa”, la esencia, la verdadera virtud del servicio que presta la literatura al hombre común.

 Gavidia y la música sacra

Otro ingrediente cultural que motivaba a Gavidia era la música, en especial la música sacra.. Para Gavidia el sonido era el producto de un movimiento cuya llegada se hacia en vibraciones percibidas por el oído humano, siempre y cuando el gusto intervenga imponiendo la guía de la melodía. Ahora bien, una cosa es el sonido y otra el ruido, la diferencia de éste con el primero se establece en razón de la irregularidad de las vibraciones y en la entonación. Esta descripción, estrictamente técnica, fue siempre una característica de las intervenciones de Gavidia en las tertulias y festines a los cuales asistía. No se encontraba uno con un mero espectador, sino con un ser entendido del valor que tenía el gusto en la estética de los sentidos. En este aspecto está muy a la par con José Francisco Rodríguez ( alias Popi), contemporáneo con él, y hombre dado a la cultura y a las artes.

El ritmo, la melodía, entre otros.; se va conjugando hasta converger en el contrapunto, el cual es un concepto similar al de armonía, teniendo su nacimiento durante la Edad Media y representando una de las formas con que surge toda una tendencia de música religiosa, organum y discantus. De aquí nace la música sacra a la cual Gavidia vislumbraba como el canto de los dioses interpretado por los hombres.

Es importante, para comprender el sentido y la esencia que motivaban el gusto de Gavidia por este género musical, apreciar en el contexto histórico el lugar que ocupó la música sacra en el mundo cristiano y cultural de una época.

La música sacra, la cual más allá de ser expresión de los divinos sacramentos cristianos, es una vía de comunicación directa de los principios y oraciones, de un conglomerado de creencias que bajo la forma monoteísta hacían énfasis en el valor de lo humano y la sumisión como vía para alcanzar el poder supremo de lo espiritual.

Las primeras comunidades cristianas, según reseña Velia Giacosa (1968), trasladaron al nuevo culto las antiguas fórmulas de adoración y especialmente la costumbre de recitar las oraciones de la misma forma con que lo habían cantado los salmos de David, es decir, con la cantinela oriental. Ahora bien, al surgir las persecuciones hacia los cristianos, se fue profundizando el mensaje religioso cantado, expresando el sentir colectivo e intentando dar forma artística al sentimiento de divinidad.

Como modalidades del canto religioso en la Edad Media, aparecieron la Salmodia, especie de canto silábico; el Responsorio, en el cual el sacerdote cantaba la oración; el Antífona, cuya recitación es llevada a cabo por dos voces; los Himnos, muy conocidos en los oficios religiosos actuales, que viniendo de la cultura Siria y de Asía Menor, se incrustaron en la tradición religiosa del cristianismo a través del canto en latín “vulgar”, con el carácter distintivo de utilizar la métrica cualitativa en los acentos del verso.

Una característica de la música sacra, es la polifonía la cual , siendo interpretada en+ dos voces, creó el sistema organum, el cual debe su nombre al instrumento que acompaña la música.

El organum, como instrumento y como canto , fue adoptado por las iglesias de París en el siglo XII, con el canto gregoriano, difundiéndose por Francia y Flandes. El siglo XVI, siguió cultivando el arte polifónico diversificando el espíritu inspirativo y generando un medio fértil para difundir las consignas de fe y reflexión bíblicas que abstraídas en su metáfora divina, expresaban en nombre de los hombres la vitalidad del reino celestial y misericordioso del padre creador. A este respecto, expresara Gavidia: “ …lo hermoso de la música sacra, es que transforma la armonía en laberinto”.

 Gavidia y su postura crítica a occidente

He presentado a un Gavidia intelectual, político, humano; buscando conectarlo con la realidad de sus motivaciones, sin caer en detalles domésticos o personales. Le he querido recordar como el hombre de ideas, tal cual me lo ha vendido sus amigos, sus escritos ( publicados e inéditos), sus anotaciones descuidadas entre las páginas de libros; en fin, he buscado encontrarme con el Gavidia que conocí a través de las voces de hombres y mujeres de Guanare.

Pero aún falta desmenuzar una margarita, y es la que tiene que ver con su criticismo, esa convicción humana que Gavidia dejaba expresar en sus largas charlas como docente. Como llevado de la mano llegó a mí un cuaderno de anotaciones de uno de los alumnos de Gavidia, en él se tejían frases y contraseñas que delatan el punto de vista que él tenía en razón al capitalismo y a sus consecuencias en el mundo occidental.

Gavidia decía que el capitalismo venía gestándose desde finales de la Edad Media, la Era Industrial lo que hizo fue darle impulso hacia límites que nadie pudo prever, pero que se presentó avasallante y transformó radicalmente la vida de varias generaciones de seres humanos. Las relaciones capitalistas comenzaron a constituirse, ante todo, en las ciudades medievales, las cuales se formaron como resultado del desarrollo del comercio y de la industria artesanal. Entre las ciudades, que habían crecido en las tierras pertenecientes a los señores feudales, y el campo, cuya producción conservaba el carácter feudal, surgieron contradicciones antagonistas, que se desarrollaron ulteriormente en la contradicción entre la ciudad y el campo, inherente al capitalismo. Se formó la clase de la burguesía urbana, constituida por los mercaderes, los prestamistas y los maestros más ricos de los gremios.

Un poco más allá, y dando referencia de un liberalismo económico, Gavidia cita a Friedrich A. Hayek : “No hay nada en los principios del liberalismo que hagan de éste un credo estacionario; no hay reglas absolutas establecidas de una vez para siempre. El principio fundamental, según el cual en la ordenación de nuestros asuntos debemos hacer todo el uso posible de las fuerzas espontáneas de la sociedad y recurrir lo menos que se pueda a la coerción, permite una infinita variedad de aplicaciones. En particular , hay una diferencia completa entre crear deliberadamente un sistema dentro del cual la competencia opere de la manera más beneficiosa posible y aceptar pasivamente las instituciones tal como son . Probablemente, nada ha hecho tanto daño a la causa liberal como la rígida insistencia de algunos liberales en ciertas toscas reglas rudimentarias, sobre todo el principio del laissez-faire. Y, sin embargo, en cierto sentido era necesario e inevitable. Contra los innumerables intereses que podían mostrar los inmediatos y evidentes beneficios que a algunos les producirían unas medidas particulares, mientras el daño que éstas causaban era mucho más indirecto y difícil de ver, nada, fuera de alguna rígida regla, habría sido eficaz...”

La libertad, recalcaba Rafael Gavidia, ha dejado de ser una imagen de civilización actual, de representación de un colectivo en función a intereses comunes, para convertirse en participación activa en la organización social y política, asumiendo un lugar privilegiado de respeto a la individualidad y a las normas que en esa individualidad delimita el Estado. Como bien lo dice Hans Kelsen, y aquí busco una referencia que apoye las ideas de Gavidia : “Si la Sociedad y el Estado han de existir, precisa también que exista un orden obligatorio para la conducta recíproca de los hombres, y por consiguiente, una autoridad. Pero ya que hayamos de ser gobernados, aspiramos al menos a gobernarnos por nosotros mismos. Así , la libertad natural se convierte en libertad social o política. Es políticamente libre quien, aun estando sometido, lo está solamente a su propia voluntad y no a la ajena. Con esto queda planteada la principal diferencia entre formas del Estado y de la Sociedad...”

En un plano más concreto, se ha de entender esta acción de libertar al individuo, que estaba siendo consumido por la potestad de un Régimen que oprimía los preceptos elementales de su autodeterminación, como la vía ideológica de una conciencia liberal. Esta conciencia, remarcaba Gavidia, abarca dos tiempos: un tiempo político, que presenta al liberalismo como el pacto de respeto a las libertades ciudadanas e individuales ( libertad de expresión , de asociación, de reunión); existencia de una Constitución inviolable que determinase los Derechos y Deberes de los ciudadanos y gobernantes; separación de poderes (legislativo, ejecutivo y judicial); Derecho al Voto, bien en forma de sufragio censatario, bien como sufragio universal. En este último aspecto, Gavidia relacionaba el liberalismo como esencia de una Democracia que sustentada en el Derecho alcanzara el máximo lugar como experiencia de organización de la sociedad.

A todo valga agregar, como información adicional, que para entender la conducta liberal y por ende las bases del capitalismo de Estado que hoy por hoy dominan el escenario organizacional de las comunidades humanas, hay que remitirse a dos pensadores del siglo XVIII: Adam Smith (1723-1790) y Thomas Malthus (1766-1834), aquel con sus teorías económicas, este con sus apreciaciones demográficas.

Smith pensaba, así lo encontramos en su obra “La riqueza de las naciones”, que todo Sistema económico debía estar basado en la Ley de la Oferta y la Demanda. Para que una nación prosperase, los gobiernos debían abstenerse de intervenir en el funcionamiento de esa Ley: los precios y los salarios se fijarían por sí solos, sin necesidad de intervención alguna del Estado.

Por su parte Malthus, viendo el aumento creciente de población seguía una proporción geométrica , la generación de riquezas y alimentos sólo crecía aritméticamente. Esto presentaba una tendencia inevitable en la cual, de seguir creciendo la población, el mundo se hundiría en la pobreza. Dada esta realidad tan sólo queda un remedio posible para Malthus: el control de la natalidad en los obreros, que al ser los más numerosos y menos concientes de el peligro del crecimiento demográfico, así como portadores de un proyecto de vida limitado y sin posibilidades de fortalecerse económicamente, debían ser dejados a la suerte para que así su número disminuyese y se crearan posibilidades más reales de una clase social industrial, pero con recursos para cuidar a los suyos en espacios dignos e higiénicos.

Esta posición de Malthus, la cual era ampliamente expuesta por Gavidia en sus disertaciones, evidencia un sentido clasista, pero a su vez es una interpretación acertada acerca de la limitada posibilidad que la civilización liberal tenía de seguir la tendencia demográfica . Si bien es cierto que estas ideas se llegaron a considerar, no se plasmaron en una práctica directa, por lo cual hoy contamos con índices significativos de miseria producto de generaciones que no midieron su reproducción en razón a sus posibilidades de manutención. En los peores casos, expresaba Gavidia, los Gobiernos han asumido la responsabilidad de dar respuesta a ese sector marginado económicamente, en el siglo XIX no era un deber asumir esta conducta en el mundo Occidental, hoy es una decisión soberana que debe ser acatada. Claro está, estamos inmersos en un Estado Benefactor, con liderazgo de una organización Democrática que mira en la tendencia liberal una vía para fortalecer los Derechos individuales de sus ciudadanos.

El liberalismo devino, y acá la posición de Gavidia se hace más aguda, como respuesta a un régimen feudal que había agotado sus expectativa en la sociedad, no podemos menos que decir que es una respuesta directa al desgaste y agotamiento de una forma de gobernar que había trastocado toda posibilidad de erigirse como emblema de bienestar colectivo.

Gavidia entendía el liberalismo como la iniciativa del colectivo en los asuntos comerciales y de negocio, logrando insertar conciencia en la Sociedad para extender sus lazos de incidencia y poder así propulsar riquezas en todos los puntos cardinales de Occidente. Esto se logró en cierto sentido, pero por la falta de previsión en lo demográfico y en el control de esas nuevas riquezas, el Estado liberal se vio ante un monstruo monopolista que debía ser limitado y regulado. Es así como aparecen las doctrinas de extrema izquierda que bajo la premisa de un criticismo rígido, intentaba cambiar la realidad económica y social, de una civilización que se perfeccionaba a cada paso con gran facilidad.

Estas aproximaciones teóricas tienen como objeto desentrañar el sentido crítico-ideológico que en Rafael Gavidia hizo despertar percepciones que hasta el momento siguen estando vigentes .

 El adiós a Gavidia

Cuando me enteré de la muerte del hombre de traje gris, Rafael Gavidia, reaccioné asombrado en un primer instante; luego entré en un profundo meditar. No trataba de explicarme por qué de ese hecho, si no de entenderlo en la dialógica mental de mis sentidos. Es así como hice mi propia versión de los hechos, intentando siempre ser lo más leal a la imagen sobria y sopesada de quien conocía como el hombre del traje gris.

Aquel día en que muriera Gavidia, había en Guanare una brisa angustiada, tildada por la fuerza del sol y desnudada por los árboles en los brazos contorsionados que producían caricias sensuales. Gavidia salió de su casa y enfrentó con su airoso caminar la brisa mañanera. Al pasar por la Plaza Bolívar, aquella que lo identificó en un tiempo, percibió miradas de recuerdo. Miró fijamente a un grupo de muchachos que inocentemente vestían el banco en donde se daban sus tertulias, y como cosa inmediata (intuyo) observó el baile majestuoso de las copas de los árboles. Con la misma inmediatez movió su rostro y lo paralizó al frente. Su mirada siguió desafiando la brisa y su cuerpo se fue distanciando...

Al cabo de unas horas deseó conocer más de cerca aquella naturaleza que sensualmente se estremecía con la brisa. Así partió a las orillas de las aguas cristalinas del río y bebiendo sorbos de pureza comenzó a mirar por dentro.

Gavidia quizá no recuerde la ausencia: el se fue para donde no existe extrañes, pero es posible que aún en sus recodos de mirada perdida esté la presencia de quienes fuimos depositario de admiración y respeto.

Han pasado varios años del desvanecer físico de Rafael Gavidia. Nadie lo nombra con melancolía, no hay motivos, sigue presente en las aulas de clase donde impartió conocimientos y en el sigiloso eco que entre las piedras de las calles de Guanare dejaron sus zapatos de tacón medio.

Valga recordar que los zapatos de Gavidia eran muy pintorescos. Siempre limpios , patentes, deteriorados en los tacones. Jamás se pudo observar a Gavidia con zapatos sedientos de tocar asfalto, sino con zapatos sedientos de suela. Ahora bien, es que es una característica del hombre intelectual, lo cual lo hace más reluciente. Gavidia sin sus estropeados zapatos no hubiera producido los melódicos sonidos del taconeo y no fuera tan fuerte el recuerdo que de él se tiene.

Otra característica resaltante era su media sonrisa. Para todo tenía un gesto que se materializaba con una media sonrisa que lejos de ser burlona, era agradecida con la causa que la originaba.

Gavidia representa en Guanare un símbolo y en mí una inspiración. Era el contagio con la vocación, con cada espacio de la mente: vivía en él el oficio de la palabra.

Si bien Gavidia no dejó un legado literario prominente, al menos conquistó la esfera del intelectual a través de la sobriedad de una vida sensible y humana. Fue hombre de vocación, pero sobre todo un hombre observador.

Y es que observar no es simplemente contemplar y admirar, es mucho más: es sentir de cerca lo que se aprecia a través de los ojos, es imprimir nostalgia por lo bello que se observó ; es entenderse consigo mismo ante las luces y los contornos extraños.

A Rafael Gavidia hoy me lo invento. Lo sigo viendo en las calles de Guanare, sigue caminando desafiando la brisa, pero sobre todo sigo escuchando el taconeo de sus zapatos maltrechos, signo de que aún vive, aunque el eco vaya por dentro.

Ayer me compré un traje gris. Me lo puse con una camisa blanca y tercié del bolsillo un pañuelo cien porcientos algodón de color negro. Con la misma salí a la calle y crucé en distintos sentidos la Plaza Bolívar de Guanare. Primero de norte a sur, luego hacia el este y después al oeste; en fin recorrí cada palmo de plaza. La idea era enaltecer a Gavidia, no como a quien gustaba pasearse por aquellas aceras cortas de la plaza, sino como hombre que disfrutaba compenetrar su mirada con el espacio y tiempo, bajo la música constante del rugir de sus zapatos. Pude concretar la observación sensible y profunda, más no el aura fulgurante de quien en vida aglutinaba energía y calor, conduciendo el oficio escritural a ser su excusa de vida.


Referencias documentales


AZÓCAR A., Ramón E. 1998-2000. Entrevistas varias a personalidades de la vida cultural de Guanare, acerca del Dr. Rafael Gavidia. Guanare, Inédito.


GAVIDIA, Rafael.1973. Monseñor José Vicente de Unda, legislador y educador. Guanare, Concejo Municipal.


GAVIDIA, Rafael.1979. Palabras pronunciadas en ocasión de celebrarse en la ciudad de Guanare, la Convención Nacional de las Sociedades Bolivarianas de Venezuela. Guanare, Edita Don Félix Castillo Loreto.


GAVIDIA, Rafael. 1972-1980. Documentos varios. Guanare, Inéditos.


GÓMEZ ALVAREZ, Alfredo.1994.Guanare pasado, presente y futuro. Caracas, Editorial Centauro.


SANTOS URRIOLA, José. 1991. Poemas y poetas Guanareños. Caracas, Ediciones Centauro.

miércoles, 5 de agosto de 2009

De escritura, literatura y un cocodrillo


(Conferencia, con motivo de un homenaje a Francisco Gallegos, Píritu, 2009)

Para nosotros, hombres y mujeres de occidente, la literatura comenzó entre los griegos…

Todo comenzó hace veinte mil años; en Lascaux los hombres hicieron sus primeros dibujos y pinturas. Si bien es cierto que la escritura como hoy la concebimos demoró mil años más, nada le quita el precedente simbólico de los dibujos de la caverna de Lascaux, porque allí está el origen de retratar el mundo a través de signos que representaran las vivencias del hombre.
En la región del Oriente Medio, hoy tan volátil e insegura, entre los ríos Tigres y Éufrates, extendido por todo el golfo Pérsico hasta Bagdad (actual Irak en el siglo XXI), en los espacios de Mesopotamia, entre el sexto y el primer milenio de nuestra era, los imperios de Acad, al norte, y Sumer al sur, desarrollaron una civilización que dio sustento a un lenguaje común que luego sería codificado, dándole nacimiento a la escritura.
Tanto los Sumerios como los Acadios, eran pueblos muy civilizados que vivían en pequeñas comunidades ubicadas alrededor de Babilonia, bajo la autoridad de un soberano y la protección de sus Dioses.
Los hombres de aquellos primeros lustros civilizatorios, encontraron en la arcilla un material noble para grabar sus signos que luego se transformarían en inscripciones y al tener unidad de significado coherente se convertiría en escritura. Y eso es escribir: marcar signos que al juntarse construyan un significado coherente acerca de tal o cual realidad.
Al principio el significado se restringía a llevar cuentas, movimientos migratorios humanos, cosechas; en fin, cuestiones que le dieran orden a la reciente civilización que pasaba de ser cazadora, recolectora y nómada, a ser agrícola y sedentaria.
Según nos dice Georges Jean, en un amplio estudio titulado “La escritura, memoria de la humanidad” (Barcelona-España, ediciones Zeta, 1998), los “…primeros signos escritos son por tanto cuentas agropecuarias. Otras tablillas aportan información sobre la organización social de los sumerios. Así se ha podido saber que la comunidad religiosa del templo de Lagash contaba con 18 panaderos, 31 cerveceros, 7 esclavos, 1 herrero…También se ha podido saber que los sumerios no sólo habían inventado ya el dinero sino también el préstamo con interés…” (pp.13-14)
Si bien es cierto que eran pictogramas, al punto de poder apreciarlos hoy día como ideogramas, estas primeras inscripciones, llamadas también escritura cuneiforme, representó para la civilidad humana el comienzo de una posibilidad real de hacer historia. De pasar de una generación a otra todo un legado sin la temeridad de perderlo o alterarlo al paso de los años. La figura del ensayo, que modelaría en el siglo XV el escritor francés Michel Eyquem de Montaigne, ya tenía sus primeros indicios y no tardó mucho en tomar cuerpo.
Con la escritura no había nacido aún la literatura. Había vestigios de historias, de cuentos de los viejos a los niños, pero no existía la concepción integral de la literatura como fuente creativa transformadora de la civilización. El término como tal, no apareció en todas las lenguas al mismo tiempo: francés littérature (1120), italiano letteratura (siglo XIII), inglés literature (1375), alemán Literatur, portugués y español literatura (siglo XV).
Lo que no se puede olvidar nunca es que es un arte cuyas manifestaciones son las obras literarias, es decir, creaciones artísticas expresadas con palabras, aun cuando no se hayan escrito, sino propagado boca a boca; este término también se aplica al conjunto de obras escritas de un país (literatura griega, argentina, catalana); de una época (literatura medieval, literatura contemporánea); de un estilo o movimiento (literatura romántica, surrealista, creacionista).
Cualquier texto escrito no es literatura; sólo lo serán aquellos que estén realizados con arte; la obra literaria tiene un valor estético en sí misma, que hace que sea apreciable, valorable o medible en cualquier momento, pero también está sujeta a los valores estéticos de la época, del lector o del crítico que determinan lo que está escrito con arte y lo que no.
Es decir, la literatura tomó cuerpo en la medida que los hombres entendieron que la escritura no era una simple superposición de signos para transmitir un mensaje; era, y es la construcción de estructuras de comunicación de ese mensaje para que no sólo transfiera ideas, órdenes o informaciones, sino para describir a través de la grafía lo que acontece en la realidad.
Quien escribe, quien asume la escritura como oficio, es un exponente de su tiempo, de su realidad y de sus anhelos en la civilidad humana. Así tenemos una larga lista de hombres y mujeres que se han valido de la escritura para inmortalizar su época. Como expresara Rolan Barthes, crítico literario francés, en un trabajo colectivo titulado “Escribir… ¿Por qué? Y ¿Para quién?” (Caracas, Monte Ávila Editores, 1974), a partir del momento en el que hay práctica de escritura, estamos en algo que no es totalmente la literatura, en el sentido burgués de la palabra. “A esto lo llamo -dice Barthes- el texto, es decir una práctica que implica la subversión de los géneros; en un texto ya no se reconoce la figura de la novela, o la figura de la poesía, o la figura del ensayo…” (p.30)
Es decir, cuando la escritura pasa a ser literatura deja de ser un instrumento simple de comunicación humana, para transformarse en un instrumento de construcción de la nueva civilización. Desde mi punto de vista, el efecto que se le atribuye a la “revolución industrial” del siglo XIX que llevó a niveles superlativos de modernidad a la civilización occidental, debe atribuírsele al surgimiento de la literatura; ella, y no la máquina, transformaron al hombre y a sus modos de producción.
Para algunos expertos en el ámbito histórico y morfológico de la literatura, ésta alcanzó sus inicios en occidente a través del mito y los textos homéricos.
La “Ilíada” y la “Odisea”, son el precedente más compacto e integro que recogió siglos de gestación de la literatura humana y fundó las bases morales y éticas del hombre civilizado.
El mito dio origen a historias muy modulares, inertes, repetitivas; en la medida que el mito fue dando espacio a otras formas de contar las cosas pasó a ser referente y fluyó la literatura. El escritor, escribiente, portador del cincel con que talla la palabra, se interesó más por la forma y contenido de la vida cotidiana que por lo fantástico y mítico que pernotaba en el idilio de los seres humanos. Es así como el escritor dejó de ser un idealista puro y se convirtió en un racionalista humanista, en el cual los sentidos toman importancia porque a través de ellos ve la realidad, sus impulsos y sus contrastes, sintiendo que retrata para la inmortalidad las cosas que ve, siente y padece.
En la medida que los escritores han sufrido más esa realidad, en esa medita sus obras se han proyectado como joyas de la humanidad. ¿Es el sufrimiento la inspiración de la literatura? Más bien diría, es la literatura la que relata el sufrimiento en la realidad.
La literatura a secas, es creación del hombre; la literatura en la historia, son los episodios que nos hablan de la distancia insalvable que hemos recorrido con respecto a la tradición y la imposibilidad de repetir esos hechos dado el cambio de las circunstancias y del entorno.
Volviendo a Homero, eso que nosotros llamamos poemas homéricos, o la “Ilíada” y la “Odisea”, no son más que dos largos poemas que revelan, en una misma estructura, veinticuatro rapsodias, bajo formulas repetidas del lenguaje, la tradición religiosa y guerrera de un pueblo; y eso ha sido la tarea de la literatura desde entonces: retratar los valores, las razones y los acontecimientos de la vida humana. Sin nosotros para contar algo y sin ustedes para oírlo, simplemente la literatura no existiera.
Ahora bien, una cosa es la escritura y la literatura, y otra cosa es el escritor. Las dos primeras surgieron en la inquietud de los hombres por darle agilidad a su comunicación como una estrategia de supervivencia y como un aliciente para popularizar su legado en las sociedades que iniciaban el proceso civilizatorio.
Pero no todos los seres humanos pueden ser escritor. Pueden escribir, aprender a leer, a comprender a interpretar; pero el acto de escribir para crear literatura es de unos elegidos. No una secta, o una élite; son elegidos por designios divinos, si vale el término ante la ausencia de explicación, y es a través del escritor que se cuentan las historias de este mundo y de los otros mundos que existen en nuestra imaginación.
Valga compartir con ustedes uno de mis últimos sueños. Soñé que estaba en una feria del libro en un sitio remoto de nuestro mundo; habían muchos libros y muchos lectores y amigos me acosaban; al final, después de tantas explicaciones y comentarios, acerca de lo escrito por mí y lo leído por ellos, uno se me acerca y obsequia una cajita rectangular, no muy grande, en la cual, me dice que está el libro más valioso del mundo. Abro la caja y saco de él un zapato en arcilla, el cual tenía inscripciones extrañas a lo largo de su talle. Dentro del zapato un papel color lejía que, a manuscrito, detallaba el significado de diez pictogramas que se parecían mucho a los detallados en el modelo de zapato en arcilla. Se leía, una vez aprendido el significado de estos signos, en el zapato de arcilla, lo siguiente: “los dientes del cocodrilo serán clavados en tus vísceras…”
Desperté del sueño. No supe más del sentido del mismo, no me preocupé mucho. A los días me llama Luís Mendoza Silva y me pide si puedo participar con una micro-conferencia en esta fiesta de la poesía en Píritu, homenaje al amigo, cronista y escritor Francisco María Gallegos, y fue cuando de nuevo me vino el recuerdo del sueño y la imagen de la última conversación que tuve con Gallegos, hace ya unos cuantos años, en la cual hablamos de cocodrilos y reptiles. Como ven, de eso se trata ser escritor. De contarles a ustedes mis cosas y que ustedes, atentos, vigorosos, las escuchen…Muchas Gracias.


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